Operación Memoria

Reflexiones sin demagogia

Posted in El país by flaco on abril 3, 2009

Por Osvaldo Bayer (Diario Página 12)

alfonsinTengo 82 años y nací justo tres semanas antes que Alfonsín. Es decir que viví todos los mismos tiempos históricos. La Década Infame durante la niñez, el golpe del ‘43 a los 15 años y el primer peronismo a los 18. Y todo lo demás. Las tristes realidades argentinas pero siempre las esperanzas al comenzar de nuevo.

¿Qué pienso de Alfonsín? Empecemos por el lado bueno. Es uno de los pocos presidentes a los que no se le puede reprochar ningún negociado ni enriquecimiento en provecho propio. Eso ya es algo, en la Argentina.

En lo demás tal vez sea muy duro, pero es que viví parte de mi vida en Alemania, principalmente en la posguerra, y tal vez esperé de Alfonsín –después de la dictadura de la desaparición– una política parecida a la del posnazismo en Alemania, donde el pueblo alemán demostró haber aprendido, por fin, la lección para siempre. Nunca más ni el militarismo ni las guerras ni el racismo ni el totalitarismo.

Cuando regresé de mi exilio pensé que la Argentina iba a iniciar el mismo camino de autocrítica, luego de la larga cadena de dictaduras militares y del haber sido escenario de la “Muerte argentina”, como se conoce en el exterior al sistema de la desaparición de personas, la tortura bestial de los prisioneros, su muerte final –como el ser arrojado con vida desde aviones al río– y el robo de sus niños.

No, no fue así. Empezó el tire y afloje. Mi primera decepción fue cuando Alfonsín y su partido no propugnaron la comisión bicameral investigadora de los crímenes militares –como tendría que haber sido– sino que cargó esa responsabilidad en una “comisión de notables” elegidos a dedo. Algunos de los cuales habían sido colaboracionistas de los dictadores o, por lo menos, sonrientes concurrentes a audiencias de los verdugos. Bien, sí, algo hizo la llamada Conadep porque por lo menos se recogieron acusaciones. Pero no se cumplió con la investigación a fondo que podría haber tenido –por su responsabilidad– una comisión bicameral. Para luego pasar al juzgamiento de los responsables mayores.

Se hizo entonces el juicio a los comandantes, pero limitado a eso, a los responsables pero no a los centenares de ejecutores. Y esos responsables fueron a parar a “countries” cercanos a un penal militar, entre jardines y con la visita diaria de sus familias. Luego, el levantamiento de carapintadas y el presidente que va en helicóptero al cuartel a “parlamentar” con los que volvían a levantarse con sus armas contra el poder elegido por el pueblo. En vez de resistir con el pueblo, no, fue a parlamentar. De ahí salieron las humillantes palabras para todos los que estábamos en Plaza de Mayo dispuestos a defender la democracia hasta sus últimas instancias, que quedarán para la historia de las renuncias argentinas: “La casa está en orden”, “Felices Pascuas”. Y de inmediato las leyes que avergonzarán para siempre al Congreso Nacional, de obediencia debida y punto final. Votadas por los representantes de la Unión Cívica Radical.

En otras palabras: libertad incondicional para todos los uniformados de la picana eléctrica y la desaparición. La democracia se había puesto de rodillas ante los criminales desaparecedores. Eso fue imperdonable. Como lo fue también un hecho de ese gobierno: el mantenimiento en la cárcel hasta cumplir con sus condenas de los presos políticos que habían sido condenados por los jueces de la dictadura. Yo los visité hasta bien entrado el año ’88. Fui, me acuerdo, con la actriz noruega Liv Ullmann a Devoto. Allí estaban, eran cuatro. Y nos juraron su inocencia y nos relataron las torturas bestiales a que habían sido sometidos por esos “jueces” de la dictadura a los que el gobierno de Alfonsín no dejó cesantes como tendría que haber hecho. Y el otro acto que nos llenó de tristeza y pesimismo fue la brutal represión ordenada por el gobierno radical contra los invasores de La Tablada. En vez de seguir el consejo del jefe de policía de aquel entonces, de sitiar el cuartel y rendirlos por hambre, envió nada menos que al peor represor que había actuado en Mar del Plata, autor de la trágica Noche de las Corbatas, que llevó a la desaparición de todos los abogados de derechos humanos de esa ciudad. Ese señor general invadió el cuartel de La Tablada con bombas de napalm, gases y fuego cruzado de ametralladoras. La masacre fue evidente: murieron soldados que se hallaban en el cuartel, guerrilleros y hasta se dieron el lujo los militares de haber hecho “desaparecer” a unos cuantos de los jóvenes invasores. La comisión de derechos humanos de la OEA criticaría después abiertamente al gobierno de Alfonsín por ese ataque y por haber sido los acusados mal juzgados, sin los resguardos pertinentes. Y, para no extenderme, el final. El haber abandonado el gobierno cinco meses antes de terminar su mandato, para dejarle el “muerto” económico a Menem. Ningún estadista elegido por el pueblo debe hacer una cosa así. Tiene el deber de demostrar su sentido de la responsabilidad hasta último momento. Por algo el pueblo, después de Alfonsín, cambió de rumbo y volvió a votar al peronismo. Y tuvimos que aguantar diez años a Menem y su saqueo por el Pacto de Olivos, un arreglo de comité que acentuó el personalismo en nuestro país.

No logramos, después de la dictadura de la desaparición, la democracia que deberíamos haber implantado tras las trágicas enseñanzas de nuestro país tan humillado. Escribo esto para llamar a la realidad y no mentirnos en un falso “respeto por los muertos”. Debemos pensar también en los otros muertos, en aquellos que dieron su vida por más justicia en una democracia. Pensar que, desde aquel diciembre de 1983, no hemos cumplido con el principal mandato de una auténtica democracia: un país sin niños con hambre, un país sin villas miseria, un país sin desocupados.

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A 35 años del “Villazo”

Posted in El país, Memoria by flaco on abril 2, 2009
Por Eduardo Lucita
villazoEste mes se cumplieron treinta y cinco años de un hecho sindical que quedaría grabado en la historia del movimiento obrero argentino. Un momento singular de un ciclo mayor inaugurado por el Cordobazo, pero que tendría perfil propio.

Tres décadas y media atrás el movimiento obrero y sindical argentino fue sacudido por un acontecimiento que tendría proyecciones nacionales. En Villa Constitución un conjunto de jóvenes delegados resistieron la intención de la empresa Acindar y la UOM nacional de desplazar a la Comisión Interna elegida democráticamente. No fue este un hecho menor, se trató de la derrota de la dirección sindical más dura y experimentada de entonces.

A principios de este mes regresando de Rosario en compañía de un grupo de dirigentes sindicales amigos nos detuvimos en Villa Constitución para saludar a la nueva conducción del sindicato metalúrgico local. Un conjunto de jóvenes que desde hace poco más de dos meses están haciendo sus primeras experiencias encabezados por dos históricos: Alberto Piccinini y Juan Actis. Al llegar llama la atención un imponente edificio, supermoderno, bien equipado y enclavado en un predio enorme. Por el horario el sindicato se veía bastante despoblado y frías sus paredes pese al sol radiante del mediodía, el magnífico auditorio aún despide aroma a nuevo.

La sensación fue otra cuando ingresamos a la sala de reuniones. Una de las paredes está tapizada con fotos del plenario antiburocrático, si no falla la memoria a este cronista que allí estuvo, de abril de 1974. Esa galería fotográfica testimonia la presencia de Agustín Tosco, Rene Salamanca y Jorge Di Pascuale entre otros dirigentes de la época.

El recibimiento de los nuevos delegados le puso calidez a la reunión. Nos explicaron como surgieron y ganaron las elecciones, que no terminaron de asumir cuando debieron enfrentar el impacto de la crisis económica mundial en la región y nos transmitieron sus deseos de llenar el sindicato de gente, de darle vida al auditorio convocando a actividades sindicales y culturales de la zona. Sobre el final de la charla nos invitaron para el acto que harían en el aniversario del Villazo.

Un tiempo de triunfos

Algunas entrevistas a Alberto Piccinini, retomadas por el historiador Ernesto Rodríguez, permiten comprender los hechos que se extendieron desde el 7 hasta el 16 de marzo de 1974 y que desde entonces se conocen como el “Villazo”. “El 7 de marzo, los interventores, acompañados por dos obreros, visitaron la fábrica con el objeto de desprestigiar a la Comisión Interna. Sección por sección iban diciendo: Muchachos, hay que sacar la CI porque es comunista y hay que poner una CI peronista”. Sin mediaciones la dirección de la fábrica desconoció el mandato de los delegados.

La narración da cuenta que esta actitud desató la indignación de los trabajadores de base. Un estado asambleario, de deliberación permanente, se instaló en la fábrica y… “El 8 de marzo comenzó la toma de Acindar, donde más de 2500 obreros demandaban el levantamiento de la sanción a los miembros de la CI y delegados, así como la inmediata convocatoria a elecciones. Al día siguiente fue ocupada Maratón, mientras que los obreros de Metcon realizaban una huelga de brazos caídos. En Acindar, los portones fueron cerrados y controlados por piquetes de obreros”…

…“La huelga se extendió rápidamente a las ciudades vecinas, a otras fábricas. Los portuarios, los transportistas, los aceiteros, la Asociación del Magisterio de la Provincia de Santa Fe, la Asociación Bancaria y el Centro Comercial e Industrial se sumaron; llegando adhesiones de organizaciones y sindicatos de todo el país”…“La huelga culminó el 16 de marzo con la firma de un acta compromiso en la que se dispuso normalizar la seccional en 120 días y la elección de CI y de delegados dentro de los 45 días posteriores al acuerdo. El triunfo fue celebrado con una marcha desde las fábricas hasta la plaza principal de la que participaron entre 8.000 y 12.000 personas.”

La memoria en donde ardía

Aceptada la invitación el pasado lunes 16 volvimos a Villa Constitución. Estaba más fresco que la semana anterior pero el clima era mucho más cálido. El edificio cobró vida propia, más de quinientos trabajadores y trabajadoras, jóvenes y otros que ya no lo son -como quien esto escribe- se arremolinaban en la escalinata y frente a las mesas de acreditaciones. En cada pasillo, en cada rincón, se sucedían encuentros y también se anticipaban discusiones.

La capacidad del auditorio fue colmada. Es que no solo se trataba de celebrar los 35 años del Villazo y de homenajear a sus protagonistas, a quienes el régimen de entonces y la burocracia de la UOM nacional no les perdonaron semejante audacia y por la cual sufrieron persecuciones, cárceles y muerte. También estábamos convocados a discutir la crisis mundial, su impacto en el país y la necesaria respuesta de los trabajadores.

Juan Actis abrió el plenario recuperando la memoria en una cálida y fiel reseña de aquellos intensos días. Luego el debate y las múltiples intervenciones. Una primera parte dedicada a la crisis, caracterizada no como una cuestión sólo financiera sino como una crisis del sistema capitalista como tal, que no será breve. Una segunda dedicada a propuestas, numerosas pero todas destinadas a evitar que los capitalistas descarguen la crisis sobre los trabajadores. El plenario fue cerrado por Alberto Piccinini quién insistió una y otra vez en la necesaria honestidad y decencia que deben mostrar los dirigentes sindicales, en dejar de lado disputas estériles y sobre todo en medir en cada momento la relación de fuerzas existente. Tal vez un balance de su propia experiencia histórica que fue seguido con atención por los presentes,  y que hay que leerlo en clave actual.

La necesidad de hacer oir la voz de los trabajadores este 24 de marzo, de convocar a actos unitarios el próximo 1º de Mayo y de volver a encontrarse, forman parte de las conclusiones y es la formula propuesta para darle continuidad a esta iniciativa.

Todo concluyó con el homenaje a los protagonistas de aquellos años, muchos delegados jóvenes entregaron un presente a cada uno de ellos o a sus familiares, simbolizaban así el pasaje de una generación de luchadores a otra. El espíritu del Villazo, transportado por ese hilo conductor que es la memoria histórica, estaba latente. Afuera un sol todavía radiante fundía el pasado con el presente.

Es que en el auditorio de ese edificio moderno e imponente la memoria fue colocada en donde ardía. Como reza aquel antiguo poema de Quevedo: “Dejará la memoria donde ardía / nadar sabe la llama el agua fría / y perder el respeto a ley severa”.

Seguramente habrá nuevos encuentros.

Eduardo Lucita es integrante del Colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

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El Negrito Fernandez

Posted in El país, Memoria by flaco on marzo 29, 2009

fernandezAntonio del Carmen Fernández, el Negrito, fue uno de cientos de hombres y mujeres del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). Su historia es símbolo, reflejo y enseñanza de una época. Su historia es una entre miles. Su vida es crónica de una organización política que utilizó la lucha armada como herramienta en busca de un sueño.

El viento calcinante agitaba apenas el cañaveral. Fue un segundo. Dos siluetas invisibles, un rumor. Después, nada. Para cuando los matones de los Frías Silva volvieron a buscar con la vista movimientos sospechosos, sólo el sonido de los grillos se distinguía en la plantación. Por las dudas, se mantuvieron alertas, al menos hasta que el rumor de la movilización de cañeros avanzando del lado opuesto del ingenio, los obligó a abandonar su posición. Ya venían… Panza abajo, protegidos por la espesura, las dos siluetas invisibles murmuraban. Ya llegan, es ahora, dijo uno. El otro no dudó, prendió la molotov y, en dos movimientos, se paró y la lanzó con precisión contra el puesto de la guardia. El fuego, en la maloja reseca, explotó. Y comenzó a ganar el cañaveral. Ahora sin cuidados, Robi y el Negrito abandonaron su refugio para salir corriendo hacia la tranquera. Atrás, las lenguas de fuego invadían el ingenio San José. Atrás, los matones de los Frías Silva se dispersaban confusamente ante el ataque por la retaguardia. La multitud de cañeros aprovechó el estallido del fuego para avanzar y ocupar con fiereza el ingenio. En un rato, las siluetas invisibles se sumaban al grupo que tomaba el imperio de los Frías Silva. Antonio Enrique del Carmen Fernández se llamaba una de las dos siluetas sigilosas que esa tarde incendiaron el cañaveral. El Negrito, le decían, y desde los ocho años se había incorporado a la zafra, dejando el colegio en segundo grado. Hijo único de doña Lucía, sirvienta de los patrones, el Negrito había sido también limpiabotas y, cuando podía, entrenaba para boxeador. Para sus compañeros del ingenio San José, fue con los años erigiéndose en una referencia de lucha durante la oleada de huelgas en la industria azucarera, a principios de los sesenta, en Tucumán. Escuchaba, en silencio y con respeto, el relato de los viejos cañeros que en los cuarenta habían protagonizado una huelga grande que duró 45 días por el cierre de unos seis ingenios, con policía, ejército y muertos incluidos. Muchos años después, cuando ya había aprendido a leer y escribir, el Negrito se encargaría de poner sobre papel los detalles del régimen de explotación extrema al que eran sometidos: “Esto es lo que recordaba la gente vieja: decían que se los trataba como animales, y que no los amparaba ninguna ley de trabajo; decían que en la fábrica se trabajaba 16 horas por día; recordaban que en un tiempo les daban de comer en bationes que tenían en la fábrica. Esto lo hacían para ganar más tiempo en la producción, decían que había que andar más rápido, también llegaron a usar el látigo. (más…)

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Carlos Fonseca Amador – ¿Qué es un Sandinista?

Posted in Latinoamerica, Memoria by flaco on marzo 27, 2009

carlosfonseca11. EL revolucionario Sandinista debe evitar la simple “frase revolucionaria”, tenemos que acompañar esto con una profunda identificación con los principios revolucionarios.
2. El Sandinista sabe vincular la teoría revolucionaria con la práctica concreta en la que actúa, estrecha vinculación con las masas populares, asimilación de la experiencia que se desprende de la práctica de nuestra fuerza combativa.
3. El Sandinista debe tener un auténtico espíritu crítico, ya que tal espíritu de crítica constructiva le da consistencia mayor a la unidad, y contribuye a su fortalecimiento y continuidad, entendiéndose que una crítica mal entendida que expone la unidad, pierde su sentido revolucionario y adquiere un carácter reaccionario.
4. Un Sandinista posee, ante todo, modestia revolucionaria. Ésta es una cualidad que tiene más importancia de lo que a primera vista puede parecer. La modestia facilita, quizá en muchos casos decisivamente, la vida colectiva, la actividad de un conjunto de personas.
5. La conciencia colectiva, la conciencia de que es la energía de un conjunto de hombres lo que integra la vanguardia, es imprescindible en el espíritu militante. Ese espíritu colectivista, que lo sustenta la modestia, debe convertirse en una pasión en el militante revolucionario.
6. El Revolucionario nunca olvida el título que ostentan los combatientes sandinistas: HERMANO. Esto tampoco es opuesto al empleo de la energía y el rigor, tan necesario en la vida dura clandestina y guerrillera. De lo que se trata es de ser enérgico y riguroso sin olvidar el respeto, la sinceridad, la fraternidad.
7. El militante Sandinista, en cualquier lugar que esté, debe estar relacionado en alguna medida con la vida del Pueblo Trabajador.
8. El Sandinista sabe que la corrección ideológica no vale nada sin una consecuente conducta práctica, pero una conducta práctica positiva es insuficiente si no está acompañada de una definición ideológica revolucionaria.
9. El Sandinista sabe que sólo la vinculación intensa con los trabajadores contribuye a su verdadera educación política.
10. El Sandinista practica una política de paciencia y serenidad, evitando que esta se convierta en una política de indulgencia. Ser paciente sin ser indulgente, sin pasar por alto las distintas violaciones a los principios.
11. El revolucionario Sandinista no puede proponerse solamente enseñar a las masas populares, sino que al mismo tiempo debe aprender y saber ser discípulo de las masas populares. Que todos sus pasos lleven la marca del carácter de nuestro pueblo.
12. Hay cuestiones que molestan en lo personal, pero nuestra obligación es subordinarlo todo a los intereses de la causa Sandinista, a los intereses del subyugado pueblo nicaragüense, a los intereses de los explotados y oprimidos de Nicaragua.
13. El Sandinista sabe ayudarle a sus compañeros a que reconozcan sus fallas, sus debilidades. Pero debe entender que un Sandinista no va a ser comprensivo por tácticas, por simple conveniencia, sino porque así lo exigen los principios revolucionarios.
14. El Sandinista sabe vincular las opiniones de las personas a las prácticas de éstas, como concuerdan lo que hablan con lo que han hecho. Demostrar perfeccionismo en el papel es fácil, demostrarlo en la práctica es difícil.
15. Un revolucionario sabe que esté donde esté, siempre que luche por la humanidad, estará cumpliendo con su deber.
16. Un Sandinista no es desmedido ni en el pesimismo ni en el optimismo.
17. El Sandinista sabe que si alguna vez es necesario calificar, se deben emplear los términos mas objetivos e imparciales. Sin caer en epítetos. Calificar, pero no para responder al insulto con insulto, sino para poner de relieve nuestra serenidad.

Texto publicado originalmente mediante volante clandestino, en 1975. Esta versión tomada de Barricada, Sábado 8 de Noviembre de 1980.

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A un año de la muerte del Camarada Manuel

Posted in Latinoamerica, Memoria by flaco on marzo 26, 2009

Por: Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

tiro-fijo1Camaradas del Estado Mayor Central, direcciones de Bloques, Comandos Conjuntos, Frentes, Columnas, Compañías, Guerrillas y Escuadras; guerrilleras y guerrilleros, Sandra e hijos, PCCC, milicias Bolivarianas y Populares, movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia y al pueblo Colombiano les decimos hoy que a un año de la desaparición física del Comandante Manuel Marulanda Vélez las FARC- EP seguimos adelante desarrollando el plan estratégico, guiados por todos los documentos que han producido las 9 conferencias nacionales de guerrilleros, plenos del Estado Mayor Central y su Secretariado en 44 años de confrontación política militar con el estado colombiano, su régimen oligárquico y excluyente, amamantado y dirigido por el imperio.

La vida revolucionaria de Bolívar, Jacobo y Manuel, son ejemplo a seguir, por su amor al pueblo y lucha permanente contra los esclavistas, capitalistas e imperialistas que son los que engañan, eliminan, desaparecen, invaden y se alimentan con la sabia de los pobres del mundo. Organizadores de ejércitos, conductores populares sin igual, persistentes hasta los últimos días de sus vidas.

El legendario Comandante Manuel Marulanda Vélez con sus compañeros de dirección dejo todo organizado, estatuido, reglamentado, normatizado y las líneas generales para hacer realidad nuestro proyecto revolucionario.

En todos los eventos donde él participo, siempre nos inculcó la lucha por la paz con justicia social y soberanía, la dignidad de ser guerrilleros donde reina la fraternidad, solidaridad, persistencia, lealtad, austeridad, verdad, honradez, sencillez, modestia, capacidad física y moral para enfrentar todas las dificultades sin vacilación de la vida guerrillera, ni el más intenso dolor, hambre, sueño y cansancio nos doblega, así fue la intensa vida de nuestro comandante Marulanda, con firmeza enfrentó a la cabeza de sus camaradas a enemigos poderosos, políticos militares y siempre salió triunfante, su pensamiento es el de las FARC EP, por esa razón, el Estado Mayor Central, el Secretariado y toda la guerrillerada estamos unidos, cohesionados actuando sobre lo ya elaborado que es nuestra línea política militar, la vamos actualizando a la luz del Marxismo leninismo de acuerdo a la realidad Colombiana.

Nuestra gran tarea es contribuir en la organización del pueblo y entre todos acabar las causas que han generado las desigualdades sociales y la violencia estatal contra los humildes de nuestra patria.

Las colosales cualidades revolucionarias de Manuel Marulanda Vélez son patrimonio de las FARC- EP y de todos los pueblos del mundo, 60 años luchando en diversas formas por la vida y el bienestar común, con un desprendimiento total de la propiedad privada, siempre marcho a la vanguardia de sus camaradas, jefe indiscutible, con enorme capacidad y don de mando, solo su presencia repleta de autoridad moral era suficiente para resolver las grandes dificultades de los momentos críticos que hemos tenido en nuestros 44 años de existencia.

Es por eso que las FARC- EP nunca desfallecemos, somos fieles a lo que entre todos hemos planificado.

Cuando él se marcho de la vida, de inmediato nos reorganizamos, designamos comandante del Estado Mayor Central al comandante Alfonso Cano, distribuimos entre todos las distintas responsabilidades, completamos el Estado Mayor Central y reajustamos las diversas direcciones que existen en este ejército guerrillero e irregular.

Todo el Secretariado en cabeza del comandante en Jefe Alfonso Cano dirigimos a las FARC- EP en dirección colectiva, con base a la línea que tenemos, aquí lo que hay es dedicación al trabajo revolucionario. Es que todo está armado, falta es que la mayoría del Pueblo Colombiano se una a nuestra plataforma, al movimiento Bolivariano y todo lo que hemos proyectado, así no dan un brinco los paramilitares de la casa de Nariño, la oligarquía genocida la llamamos a juicio e instauramos un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional.

En Colombia continúan madurándose con celeridad las causas objetivas que reclaman transformaciones revolucionarias, pero hace falta desarrollar a plenitud los factores subjetivos. Así, no habrá ni oligarquía ni imperio que valga.

El mejor homenaje que podemos rendir a nuestro comandante en jefe es el crecimiento en todo orden, educación y combatividad de las FARC-EP, milicias Bolivarianas y Populares, el PCCC, movimiento Bolivariano y organizaciones populares.

Todos juntos con el pensamiento de Manuel, Jacobo, Raúl Reyes, Nariño e Iván ríos, Adán Izquierdo llegamos al poder.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC EP.

Montañas de Colombia. Marzo 23 del 2009.

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Los derechos humanos ayer y hoy

Posted in El país, Memoria by flaco on marzo 25, 2009

Adolfo Peréz Esquivel – ALAI

Argentina: a 33 años del golpe de Estado por la dictadura militar

El próximo año 2010 se cumplirá el Bicentenario de la Revolución de Mayo y el país debe hacer un balance del caminar en el tiempo y el país que tenemos. Es necesario analizar y comprender sus luces y sombras. ¿Cómo fue y es hoy la defensa de los derechos humanos en nuestra historia y muy en particular durante el terrorismo de Estado que reinara de 1976 a 1983, que en los 33 años transcurridos de ese Genocidio, marca gran parte de la vida del pueblo argentino aun en el presente. Es necesario hacer memoria y trabajar para alcanzar la Verdad y Justicia y reclamar a las autoridades políticas y jurídicas el juicio y castigo a los responsables de crímenes de lesa humanidad.


Y si bien se han dado pasos importantes como la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y se iniciaron algunos juicios a los represores, falta un largo camino a recorrer para superar la impunidad jurídica; ya que se producen demoras injustificadas en los juicios, al mismo tiempo que se produce la dispersión de las causas, que no solo demoran el juicio y el castigo, sino que dificultan la visualización de lo que realmente ocurrió: un genocidio al servicio de un modelo de país injusto que aún hoy sufrimos.

Reclamamos al Poder Ejecutivo, al Parlamento y al Poder Judicial, la voluntad política para agilizar los juicios y la necesidad de la unificación de causas por región. Es un imperativo que reclamamos ayer y hoy a los poderes del Estado.

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El teniente Rodolfo (Marcelo Feito)

Posted in Memoria by flaco on marzo 24, 2009

Fue el joven comunista argentino que murió en El Salvador. Cayó combatiendo en 1987 junto al FMLN. Integró las brigadas internacionalistas del PCA que se sumaron a las luchas revolucionarias en Latinoamérica en la década del ’80. Su admiración por Guevara.

Por Deborah Maniowicz

feito El Salvador cambió de color. Cuando se anunció la victoria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) una marea roja copó cada rincón de las principales ciudades. Los rostros de Martí, del Che, se multiplicaron en cientos de remeras y banderas de jóvenes y no tanto, que transformaron la postal habitual de un país que fue gobernado durante casi veinte años por la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).
Pero puertas adentro del comando de campaña del FMLN la euforia se mezcló con recuerdos que dieron lugar a la emoción.
“Hace casi 23 años insté a la Brigada General San Martín –integrada por jóvenes militantes de la Federación Juvenil Comunista de la República Argentina (Fede)– a combatir en El Salvador. Siempre me pesó esa responsabilidad y cuando conocí el escrutinio me cayeron lágrimas pensando en la lucha de Marcelo Feito que murió combatiendo junto al Frente”, comentó el titular del Partido Comunista argentino, Patricio Echegaray.
El FMLN se creó en 1980 con el propósito de coordinar a los grupos armados que participaron en una guerra insurgente que duró hasta 1992. El enemigo era el gobierno de derecha, aliado del “imperialismo yanqui”, como lo caracterizaba la guerrilla por entonces. Y la lucha, claro, era por la liberación nacional. La conducción del Frente convocó a brigadas de jóvenes comunistas de toda Sudamérica. Así fue que, en 1985, desde la Argentina, partió hacia El Salvador la Brigada General San Martín, integrada por 15 militantes, entre ellos, Marcelo Feito.
De inmediato, el guerrillero argentino se integró a las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL). Una consigna lo entusiasmaba: “Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá”. Estuvo un año en Chalatenango, combatiendo junto al FMLN. Su nombre de guerra era “teniente Rodolfo”, pero sus camaradas de armas lo apodaron “Guevarita” porque siempre arengaba a los suyos con una frase: “Ahora vamos a ver si seremos como el Che, si ponemos el cuerpo y logramos vencer”.
El 16 de septiembre de 1987, Feito puso el cuerpo y murió. Fue en combate. El “teniente Rodolfo”, un ex obrero metalúrgico, fue el único argentino que cayó durante esos años en tierra salvadoreña.
Pasaron más de dos décadas. El FMLN hace años que le dijo adiós a las armas. Su triunfo llegó a través de las urnas, y el periodista Mauricio Funes fue elegido presidente.
Vuelve a recordar Echegaray: “Marcelo admiraba al Che y a Fanny Edelman (voluntaria en la Guerra Civil Española y miembro del Comité Central del PCA). Era un gran antiimperialista con una conciencia patriótica y marxista. Él quiso y pudo ser como el Che. Este triunfo es de él”.
Feito comenzó su militancia en la Federación Juvenil a finales de los ’70. Tiempo después se convirtió en el secretario general de la región norte. En 1985 se sumó a las “Brigadas del Café” en Nicaragua, una experiencia de los jóvenes comunistas argentinos que los acercó al proceso de la revolución sandinista. Un año después, partió a El Salvador.
“El Teniente Rodolfo tenía muy claras sus ideas y nosotros aprovechamos su capacidad para fortalecer y animar la lucha de los otros combatientes. Él llegó en uno de los momentos más difíciles de la guerra y aportó su energía, su juventud y su fuerza para combatir en la zona más peligrosa. Allí murió. Allí se transformó en uno de los héroes que hermanó con sangre la relación del Partido Comunista argentino y el salvadoreño. Recuerdo que citaba continuamente al Che Guevara, que extrañaba los bifes de chorizo y que era muy solidario con sus compañeros”, recuerda Ramiro Vásquez, miembro de la comisión política del Frente Farabundo y jefe del comando de guerrilla que integró Feito. Continúa Vásquez: “En varias oportunidades puso en riesgo su cuerpo para sacar heridos y muertos. Jamás permitió que alguien se quede en medio de las fuerzas enemigas. Este triunfo es su homenaje”.

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Marcela Santucho: “Aún hoy, sigo admirando a mi padre”

Posted in Memoria by flaco on marzo 22, 2009

Fuente: Revista Sudestada

robiMario Roberto Santucho: mi padre, el revolucionario místico, es el título del libro de Marcela Santucho, una de las hijas del revolucionario argentino que comandó las fuerzas del PRT-ERP durante los años 60 y 70 en Argentina. A partir de cartas familiares desconocidas, fotos inéditas, escritos salteados y facsímiles de la revista Estrella Roja, Marcela propone reelaborar desde un costado más personal el vínculo de sus padres /su madre, Ana María Villarreal, fue una de las víctimas de los fusilamientos en Trelew en 1972) con el sueño de toda su vida: la revolución.

¿Qué te empujó a tomar la decisión de publicar el libro en este momento?

Lo que me impulsó a publicar el libro fue una idea bastante vieja, de varios años. Yo siempre pensé que mi papá no estaba reconocido, o que no se lo conocía realmente y quería escribir este libro desde hace bastante, sobre todo, por la verdad. Ahora lo hice porque recién pude encararlo desde lo económico y también desde lo intelectual, porque antes estaba con unos estudios superiores y el desafío era armar un libro más o menos ordenado, con biografía, con fuentes, una serie de informaciones posibles.

¿Cómo se desarrolló tu trabajo con el tema de volver a recopilar las cartas de tus padres, las tenías en un lugar o tuviste que rastrearlas?

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Benito Jorge Urteaga

Posted in Memoria by flaco on marzo 21, 2009

Por Daniel de Santis

urteagaEl 19 de julio de 1976 cayó combatiendo junto a Mario Roberto Santucho el compañero Benito Jorge Urteaga, el estupor que causó la muerte de Santucho y los homenajes posteriores postergaron el reconocimiento hacia uno de los más grandes dirigentes de nuestro Partido y de la Revolución en la Argentina.
Benito, o Mariano como lo llamábamos en la clandestinidad, era oriundo de la ciudad de San Nicolás. Su padre era diputado radical, durante la presidencia de Arturo Illía, cuando este fue derrocado por el golpe militar, encabezado por el dictador Onganía, el 28 de junio de 1966. En ese momento Benito tenía alrededor de 19 años, se había dirigido junto a sus compañeros a las inmediaciones del Congreso y se reunieron en la confitería El Molino, la leyenda cuenta que fue el más decidido del grupo, ya que allí afirmó que había que empuñar las armas.
No conocemos las circunstancias de su ligazón e incorporación al PRT, pero es evidente que inmediatamente se puso a concretar la propuesta hecha en la confitería El Molino. Es así que los documentos partidarios ya lo mencionan jugando un papel destacado en la lucha interna desatada en el Partido a mediados de 1969. Leemos en el documento del Vto Congreso que fue “la carta de Mariano, primera reacción del ala leninista” la que alertó sobre la inoperancia de la dirección en aplicar las resoluciones del IV Congreso partidario, convirtiendose, de esta manera, en uno de los más firmes dirigentes de la Tendencia Leninista.
Participó en el V Congreso del PRT que fundó el ERP el 29 de julio de 1970, y fue decidido combatiente en las primeras acciones armadas. En noviembre de 1970 fue detenido por su participación en la expropiación del Banco Comercial del Norte, y el 6 de setiembre del año siguiente se fugó del Penal de Villa Urquiza junto a 17 compañeros, él junto a otros logró evadir el cerco que se montó en la ciudad de Tucumán.
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Las dos caras de Misiones

Posted in El país by flaco on marzo 19, 2009

Escrito por Carlos del Frade

ninas-ninos-pa-1“Misiones, comarca privilegiada por la naturaleza y refugio elegido por miles de inmigrantes que supieron afrontar el desafío que representa su dominio. Misiones es también un destino que ya figura entre las opciones turísticas internacionales. Densas selvas salpicadas de cursos de agua, cuyos torrentes se precipitan al vacío formando una de las cataratas más caudalosas del mundo, la variedad y encanto insuperable de su flora y fauna, las posibilidades de recorrer circuitos de turismo de aventura y de practicar deportes acuáticos, y principalmente el clima subtropical que favorece este prodigio, invita a conocerlo, los doce meses del año. Misiones también ha sabido convocar desde siempre a pioneros de todas partes del mundo, que llegaron a estas tierras con las valijas cargadas de sueños, esperanzas y de ancestrales tradiciones. Como resultado de esa ininterrumpida migración, encontramos en la provincia un calidoscopio cultural y étnico de incomparable variedad. En el folklore autóctono sobreviven rastros de antiguas culturas europeas y orientales, como latente tributo a su pasado, los usos y costumbres del país de origen sobreviven en las celebraciones típicas, engalanadas con coloridos trajes y perfumadas con los olores de comidas exóticas. Realidad cotidiana fácilmente comprobable en cualquier punto de este territorio, que contiene unas 29 etnias humanas diferentes y celebra esta particularidad en la fiesta nacional del inmigrante que se realiza en la ciudad de Oberá…”, dice el sitio oficial dedicado a promover el turismo en la provincia de Misiones, extremo nordeste de la Argentina, península que hunde su geografía en las selvas brasileñas.

“Comarca privilegiada y refugio elegido por miles de inmigrantes…”, sostiene la presentación de la página web. Una hermosa y humana referencia que, sin embargo, no es la realidad cotidiana de las mayorías del pueblo misionero.

Treinta personas por día llegan a Cáritas para pedir comida o un mínimo de atención a sus enfermedades.

Así lo dijo Nélida Cruz, coordinadora del área de desarrollo de fondos de Cáritas Posadas, capital de la provincia misionera.

“’Lo que más buscan es ayuda económica para el pan o el pasaje, medicamentos para sus chicos enfermos y también alimentos y calzados, son personas que viven en emergencia habitacional’, precisó Cruz, que advirtió que se encuentran desbordados ante tantos pedidos y no pueden satisfacer todas las solicitudes. ‘La demanda de asistencia creció junto con el agravamiento de la situación social de miles de familias y eso se nota mucho en los últimos meses y es preocupante’, dijo Cruz”, informaron los diarios regionales.

Hay hacinamiento, precariedad casi absoluta en muchas viviendas que suelen quemarse casi de manera cotidiana, y “letrinas a cielo abierto, bolsas de plástico o lona que hacen de techos y paredes pueden verse no tan lejos del centro”.

“El año pasado, Cáritas registró sesenta familias en emergencia habitacional, de las cuales, veinte recibieron mejoras y construcciones mediante la colecta anual ‘1 por ciento’ de la Semana Santa”.

Para los que forman parte de las mayorías misioneras aquella “comarca privilegiada y refugio elegido por miles de inmigrantes…” tiene poco que ver con su realidad. Las dos caras de la realidad misionera siguen distanciándose una de otra con la misma ferocidad que la riqueza desprecia la pobreza que va inventando.

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